Explicado con calma
Lo que notas
Un golpe seco cada vez que pasas uno de los badenes del barrio. Un crujido al girar del todo para entrar en el garaje. Un coche que antes iba firme y ahora se mueve en las rotondas. La suspensión avisa con ruidos, y cada ruido apunta a una pieza.
Lo que hay detrás
| Ruido o sensación | Pieza sospechosa |
|---|---|
| Golpe seco en badenes | Bieletas de la barra estabilizadora |
| Crujido al girar parado | Copela o rodamiento superior |
| Golpe al frenar fuerte | Silentblock del brazo inferior |
| Holgura en la dirección | Rótula del brazo o de dirección |
| Coche que «flota» | Amortiguadores cansados |
En las calles de Alcorcón con muchos reductores de velocidad y en los pasos elevados de peatones, las bieletas y los silentblocks son lo que más se gasta.
Lo que hacemos
Primero intentamos reproducir el ruido en una vuelta corta. Luego, en el elevador, comprobamos cada articulación con palanca. Así cambiamos solo lo que está mal, en lugar de cambiar medio tren delantero.
Cuando una pieza se cambia por parejas (bieletas, por ejemplo), lo hacemos así para que el coche quede igual a los dos lados. Si se tocan elementos que cambian las cotas, alineamos.
Muelles rotos
No es raro encontrar un muelle partido por la última espira, sobre todo en coches que van muy cargados. El síntoma es un golpe metálico o el coche más bajo de un lado. Se cambia por parejas.
Si el coche además rebota tras un bache, el problema son los amortiguadores. Y si el volante no queda recto, revisa la dirección.