Explicado con calma

Lo que notas

En una calle recta el volante necesita pequeñas correcciones constantes. Al aparcar en batería, la dirección pesa más que antes. O al girar del todo se oye un zumbido o un golpe. Cada una de estas cosas apunta a una parte distinta del sistema.

Las piezas

  • Rótulas de dirección: unen la dirección con la rueda. Con los años y los bordillos, cogen holgura.
  • Axiales: las barras que salen de la cremallera. También se gastan.
  • Cremallera: el mecanismo que convierte el giro del volante en movimiento de las ruedas. Sus fuelles protegen el interior; si se rompen, entra suciedad.
  • Asistencia: bomba hidráulica con su líquido o motor eléctrico en la columna o la cremallera.

Bordillos y alineación

Aparcar en las calles estrechas del centro de Alcorcón o subir un bordillo para dejar el coche son la causa más común de que el volante se quede torcido. Un golpe fuerte puede doblar una bieleta o una rótula; uno más suave solo descoloca la alineación. En los dos casos el neumático empieza a gastarse por un lado.

Hidráulica o eléctrica

En direcciones hidráulicas miramos el nivel y el estado del líquido y buscamos fugas; lo detallamos en la ficha de líquido de dirección. En las eléctricas, la dureza suele venir de un sensor o del motor de asistencia, y se diagnostica con el equipo.

Tras cualquier cambio de rótulas o axiales alineamos. Y si el ruido aparece al pasar badenes más que al girar, revisa la suspensión.