Explicado con calma

Un desgaste que no se nota

Los amortiguadores pierden eficacia poco a poco. El conductor se adapta y no nota la diferencia hasta que conduce otro coche igual con los amortiguadores nuevos. Mientras tanto, la frenada se alarga, el coche se mueve más en curvas y los neumáticos se gastan de forma irregular.

Por qué aquí se gastan antes

Alcorcón tiene muchos reductores de velocidad, pasos de peatones elevados y calles con pendiente. Cada badén tomado con algo de velocidad es un golpe para el amortiguador y sus topes. Si además el coche va cargado los fines de semana, el desgaste se suma.

Qué miramos

  1. Rebote: empujamos cada esquina y vemos cuántas veces oscila.
  2. Fugas: un amortiguador mojado de aceite está roto por dentro.
  3. Copelas y topes: en el delantero, la copela superior se gasta y hace ruido al girar.
  4. Guardapolvos: si están rotos, la suciedad entra y daña el vástago.

El cambio, por ejes

Siempre se cambian los dos del mismo eje. Un amortiguador nuevo junto a uno viejo hace que el coche se comporte distinto a cada lado. En los delanteros, si las copelas están mal, se cambian a la vez, porque el desmontaje es el mismo. Después alineamos.

Si el ruido es un golpe seco y no un rebote, puede ser otra pieza de la suspensión. Y revisa los neumáticos: unos amortiguadores gastados les dejan marcas de desgaste en forma de manchas.