Llega la carta de la ITV y a más de uno le entra el sudor frío. No debería. La ITV no es un examen pensado para suspender, sino una comprobación de que el coche es seguro para ti y para quien circula a tu lado. Y buena parte de los fallos que vemos en el taller, los que acaban en un resultado desfavorable, se habrían evitado con un vistazo a tiempo.

En eso consiste una revisión pre-ITV: dejarnos el coche para que lo miremos con los mismos ojos con que lo mirará el inspector. O con algo más de detalle.

¿Cuándo te compensa una revisión pre-ITV?

Vamos a ser claros: no siempre hace falta. Si tu coche tiene pocos años, llevas el mantenimiento al día y no has notado nada raro, como ruidos o algún testigo encendido, lo normal es que pases sin problemas. Igual solo necesitas que alguien te ayude a comprobar las luces traseras.

¿Y cuándo sí merece la pena?

  • Coches con años o muchos kilómetros. El desgaste no perdona. Silentblocks, rótulas, amortiguadores… Son piezas que se degradan poco a poco y que no siempre avisan con claridad.
  • Coches de segunda mano comprados hace poco. No conoces el historial real de mantenimiento. La pre-ITV te dice en qué estado está de verdad y te ahorra sorpresas.
  • Coches que se usan poco. A veces es peor que usarlos mucho. Los neumáticos se cristalizan y los líquidos pierden propiedades. Hay mecanismos que, parados, terminan agarrotándose.
  • Si no sabes nada de mecánica. Y no pasa nada. Es la forma más sencilla de llegar a la estación tranquilo, sabiendo que lo que se podía revisar está revisado.

Los fallos leves que más vemos (y que puedes revisar tú)

Muchos rechazos vienen por tonterías. Defectos leves que, sumados, terminan en un desfavorable. Varios los puedes comprobar en cinco minutos en tu garaje.

  1. Alumbrado. El clásico. Una bombilla fundida en la luz de posición, en la de matrícula o en una de freno. Pide a alguien que pise el freno y accione los intermitentes mientras tú miras desde atrás. Las de cruce y las largas, compruébalas contra una pared; de paso, las antiniebla.
  2. Neumáticos. La profundidad del dibujo no puede bajar de 1,6 mm. Todos llevan unos testigos en el fondo de las ranuras: si el dibujo ya está a ras de ellos, toca cambiarlos. Mira también si hay grietas o un desgaste irregular, que suele delatar un problema de alineación.
  3. Escobillas y líquido limpiaparabrisas. Si las escobillas dejan rastro de agua o chirrían, cámbialas. Cuestan poco y te libran de un defecto. Y rellena el depósito del líquido, que es un olvido muy habitual.
  4. Claxon. Tócalo. ¿Suena? Listo.
  5. Cinturones de seguridad. Tienen que anclar bien y bloquearse al dar un tirón seco. Pruébalos todos, también los de atrás.

Lo que miramos en el taller con maquinaria

Aquí se nota la revisión profesional, porque hay cosas que no se ven a simple vista.

Frenos

Que el coche frene no basta. En el frenómetro medimos la fuerza de frenado de cada rueda y el desequilibrio entre las dos ruedas de un mismo eje. El manual de procedimiento de inspección de las estaciones ITV califica como defecto grave un desequilibrio superior al 30 %. También comprobamos la eficacia del freno de mano.

Holguras y suspensión

Subimos el coche al elevador y forzamos las ruedas para detectar holguras en rótulas de dirección, bieletas, silentblocks y rodamientos. Un «clonk» al girar o al pasar un bache suele ser señal de que algo de esta zona no va bien. En la ITV lo revisan con unas placas que mueven las ruedas de golpe.

Emisiones contaminantes

El dolor de cabeza de muchos.

Con el analizador de gases medimos los valores que marca la normativa. En un gasolina, el CO y el valor lambda; en un diésel, la opacidad, el famoso «humo negro». Unos niveles altos pueden venir de un filtro de aire sucio, de la válvula EGR, del catalizador o de los inyectores. Darle algo de alegría al coche en carretera antes de ir a la ITV ayuda a limpiar el sistema, pero no hace milagros si hay una avería.

El chivato del cuadro: desfavorable directo

Cualquier testigo de avería encendido en el cuadro es un suspenso directo. Hablamos de la luz de fallo de motor, la del airbag, la del ABS o la del ESP. Taparlo con cinta aislante no sirve (sí, lo hemos visto).

En el taller conectamos la máquina de diagnosis y leemos el código de error que ha guardado la centralita. Borrarlo sin más no arregla nada. Hay que dar con la causa, ya sea un sensor, un calentador, un conector suelto o un cable dañado, y solucionarla. Si solo se borra, vuelve a aparecer.

Precios y plazos de una revisión pre-ITV

Una revisión pre-ITV completa lleva su tiempo: normalmente, alrededor de una hora, porque pasamos el coche por varias máquinas y lo revisamos a fondo.

Sobre el coste, conviene saber qué incluye: la pre-ITV cubre solo la inspección y el diagnóstico. Si aparece alguna avería, la reparación se presupuesta aparte y no se toca nada sin tu aprobación.

Un último consejo de oficio: no apures hasta el último día. Si encontramos algo que necesita una pieza de pedido, un par de semanas de margen lo cambian todo. Con prisas, en mecánica, las cosas salen peor.